martes 24 de noviembre de 2009

Cuidado como registran los nombres en sus celulares

Después de que le robaron la cartera a una mujer con sus tarjetas de crédito, celular, etc., ella cambió la forma de guardar los nombres de sus contactos en su celular por la siguiente mala experiencia que pasó. 20 minutos después del robo, ella llamó a su esposo desde un teléfono público para contarle lo que le había sucedido.
El esposo le dijo: 'Hace un rato recibí un mensaje de texto tuyo preguntándome por nuestra clave de la tarjeta débito y hace unos minutos te contesté'. Cuando los esposos fueron al banco lo más rápido que pudieron, les dijeron que acababan de retirar todo el dinero de su cuenta bancaria. El ladrón que se robó la cartera, utilizó el celular robado para enviarle un mensaje de texto al contacto 'esposo' y consiguió el # de la clave para robarse todo el dinero del banco en menos de 20 minutos.
En los contactos de su celular, traten de NO usar nombres como: 'esposo, esposa, casa, amor, Papá, Mamá, hijo, hija, etc.' Y ES BIEN IMPORTANTE que cuando reciban mensajes de texto respecto a información importante y confidencial, CONFIRMEN llamando al número del celular de donde les envían los mensajes de texto. Y también OJO cuando reciban mensajes de texto de familiares o amigos para encontrarse en algún lugar, asegúrense de llamarlos para verificar que el mensaje de texto viene de ellos. Si no los pueden contactar por teléfono, tengan mucho cuidado y eviten encontrarse con 'FAMILIARES Y AMIGOS' que les envían mensajes de texto, sin reconfirmar.

lunes 23 de noviembre de 2009

Por si me notan medio sinverguenza últimamente


Gracias Milca, por enviarme este medicamento, excelente, para vivir la vida tranquila y olvidarnos por un rato de la política, la delincuencia, los problemas personales y la gente tóxica.

sábado 21 de noviembre de 2009

Pecado es pecado

Un porteño, trabajando duro, transpirado, con saco y corbata, ve a un santiagueño tirado en una hamaca, haciendo una regia fiaca. El porteño no aguanta y le dice:
- Vos no sabés que la pereza es uno de los Siete Pecados Capitales?
Y el santiagueño, sin moverse, le contesta:
- La envidia, también.

viernes 20 de noviembre de 2009

La UASD no me responde

Tengo aproximadamente 4 meses (desde el 15 de julio del presente año) detrás de un récord de notas universitario, solicitado en la UASD. Desde entonces, semanalmente envío un mensajero a registro con el recibo de pago a procurar la información (creo que un oficio) para retirarlo en la Seescyt.
Esos viajes me cuestan dinero y el tiempo que he invertido en esa diligencia ha provocado un enorme retraso en mis metas. Ahora, me urge más que la primera vez, puesto que estamos a ley de días para concluir este año 2009 y en lo personal, se me está acabando el tiempo para ingresar a otra entidad donde deseo concluir este tema.
Antes de ayer, rebuscando información en la página de la UASD, encontré un cuadro que se llama "Consulta en Línea de Documentos Solicitados en Registro". Ingresé los datos que me solicitan y al presionar el botón "consultar" la información que devolvió no fue nada satisfactoria. Luego, en la sección de "Récord de Notas", procedo a llenar el formulario de reclamación y esta es la hora que estoy esperando la bendita respuesta que según de "dentro de 24 horas".
Escribo, llamo, escribo, llamo, envío al mensajero, escribo, llamo, envío al mensajero nuevamente y no obtengo ningún tipo de respuesta, ni por qué la demora, ni cuándo saldría, ni si hay algún inconveniente con mi récord o cualquier otro documento y yo mientras tanto, volviéndome loca porque se me está acabando el tiempo nuevamente.
Por favor, estoy cansada de estos viajes que me cuestan mucho dinero y estoy cansada de su falta de compromiso con los estudiantes activos e inactivos de la universidad. Odio la mala fama que se crean ustedes mismos ya que me afectan grandemente en lo personal y necesito que alguien me llame, me escriba, me envíe algún mensaje, me de alguna respuesta o me diga ¡algo!

jueves 19 de noviembre de 2009

El Autobús a Ninguna Parte

Mientras estaba sentado en una banca en la parada de buses, intentando determinar dónde iba a ir, escuché a un hombre preguntarle a la cajera por un boleto a ningún lado. Pareciendo un poco confundido, al pasarme el hombre al lado, decidí detenerle y preguntarle: 'Señor, no pretendo inmiscuirme pero... ¿le escuché pedirle a la cajera un boleto a ningún lado?' El hombre se volteó hacia mí y contestó: 'Sí, y es allá que este boleto me llevará y, sin embargo, lo estoy pensando dos veces'.

Entonces le pregunté al hombre: '¿Por qué lo está pensando dos veces?' Él contestó: 'Aquí estoy ahora, en un lugar donde estoy acostumbrado a todo lo que me rodea, conozco a mucha gente, tengo muchos amigos, usted sabe, todas las cosas que nos hacen sentir cómodos en la vida.
Una vez que me suba a este bus, todo aquello se habrá ido. No sé si me gustará donde vaya a parar, ni sé si será mejor o peor que aquí'. Le agradecí al hombre por su respuesta y le estreché la mano.

Al acercarme a la ventanilla, comencé a preguntarme si este era el boleto que compraría. Parado frente de la cajera, mirando el tablero de salidas, sentí un golpecito en mi hombro. Cuando me di la vuelta, vi al caballero con quien había estado conversando momentos antes. Me dijo: 'No tengo idea de dónde planea ir, pero si es el mismo lugar adonde yo estaba planeando ir, puede tener este boleto'.

Así que le pregunté al hombre: '¿Qué le hizo cambiar de idea?' Contestó: 'No puedo manejar el no saber dónde pudiera llegar o cuán lejos pudiera llegar, así que aquí me voy a quedar a pesar de todo lo que está mal con este lugar. Así que, si quiere este boleto, es suyo'. El hombre me entregó el boleto y se dio la vuelta antes de que pudiese agradecérselo.

Sentado, esperando por este bus, comienzo a pensar de todo lo que este hombre había dicho. Entonces comienzo a preguntarme si estaba listo para subirme a este bus yo mismo. ¿Qué hare? ¿Qué habrá allá? ¿Cuán malo será allá? ¿Cuán bueno será allá? Antes de que me diese cuenta, un hombre habló por el altoparlante y dijo: 'Ahora estamos abordando el bus a ningún lado. Todos los pasajeros, favor de dirigirse a la puerta #1'.

Me levanté de mi asiento y comencé a caminar por el corredor hacia la puerta #1. A mitad de camino, miré hacia atrás para ver cuántos se iban en este bus. No vi a nadie. Le entregué al conductor mi boleto y le pregunté: 'Señor, ¿cuántos van en este bus?' Él contestó: 'Hoy, solo usted... nadie más'. Así que le pregunté: '¿Toman muchos este bus?'

Él contestó: 'Muchos han comprado boletos, pero la mayoría parece nunca aparecerse. Y si lo hacen, sólo llegan hasta aquí'. Un poquito asombrado le pregunté: '¿A qué atribuye usted esto?' Él contestó: 'Hijo, he conducido este bus por muchos años, nunca viendo dos días iguales, conducido millones de millas, sólo para ver nada. Creo que muchos de nosotros estamos perdidos y nos parece que el único lugar al que debiéramos ir es a algún lado. Así que la gente viene, compran un boleto a ningún lado, pensando, esperando, que les llevará a algún lado.

Aquellos que se han subido, nunca más les he vuelto a ver; sin embargo, aquellos que no lo han hecho, han vuelto a este mismo punto, a esta misma puerta, vez tras vez. Habiendo dicho esto, este bus va a partir. ¿Deberé romper este boleto? ¿Me estará acompañando?' Le entregué al hombre mi maleta y me subí al bus dirigido a... ¡a algún lado!

Dan Harris Jr., copyright 2008

miércoles 18 de noviembre de 2009

Los pañales de ayer‏

Patricia tenía el mal hábito de pasar por alto a los demás cada vez que estaba muy ocupada. Una tarde su esposo se quejó: Me siento como los pañales de ayer. Patricia le dijo que estaba muy ocupada y que no tenía la intención de tratarlo mal, pero cuando se fue a dormir esa noche, pensó en lo que le dijo su esposo. ¿Lo había estaba desatendiendo?

Pensó en sus muy ocupados días, cambiando pañales, comprando las provisiones, lavando ropa, llevando a los gemelos a las prácticas de fútbol, las representaciones de teatro de la escuela, las reuniones de padres y maestros y su trabajo voluntario. Se sintió extenuada de solo pensarlo. Olvidándose de las preocupaciones de su esposo, cayó en un sueño profundo.

Entonces un día descubrió por sí misma cómo se sentía él. Había ido a las oficinas de una organización muy conocida a dejar una información. Había esperado encontrarse allí con algunos de los voluntarios y hablar con ellos, pero para sorpresa de Patricia, todos estaban demasiado ocupados como para hablar con ella.

Convencida de que no fue bien recibida, se marchó desalentada.

En nuestro ocupado mundo, a menudo nos desalentamos los unos a los otros. Muchos trabajamos en exceso y nos extralimitamos en capacidad, y descubrimos que es fácil habituarnos a dejar de lado a las personas, incluyendo a las que más amamos. No obstante, podemos ser determinantes en las vidas de las personas que nos rodean si dedicamos el tiempo de escucharlas, si les mostramos que son preciosas para Dios... y para nosotros.

Jesús dijo que el mayor mandamiento es amarse los unos a los otros, y que a sus seguidores les conocerían por su amor... un amor profundo y verdadero. Así que mañana, mientras llevas a cabo tu día, toma un momento de tus muchas tareas. Haz una llamada telefónica y dile a un amigo que crees que es muy especial. No solo alegrarás el día de tu amigo, sino que darás un gran testimonio a un mundo que sufre y que se siente abandonado.

Este es el mayor mandamiento que se amen los unos a los otros.
Gracias Dayana Ventura por tan hermosos mensajes...

martes 17 de noviembre de 2009

¡Las Fiestas!

¡Fiestas! Rito social en el cual las personas marcan cierto acontecimiento o alguna ocasión especial, como un cumpleaños, agasajo, boda, aniversario, etcétera; reuniéndose y desinhibiéndose o adoptando un rol para la ocasión. Se incluyen en este tipo de celebraciones las fiestas populares como las ferias, los carnavales, etc.
Como rito que es, implica seguir un patrón determinado, en el caso de las fiestas suele estar acompañado de baile, música y comida para la ocasión. Junto con algún ritual más específico según la fiesta de que se trate.
Las personas implicadas en el rito pueden variar considerablemente, desde una familia o grupo social hasta toda una localidad o incluso una nación. Podemos entender fiesta como un estado mental compartido y no solo como un acto colectivo.
a
Organización de una Fiesta: tips a tomar en cuenta

Cualquier circunstancia es apropiada para la organización de una fiesta (no así en caso de que existan circunstancias como enfermedades graves, calamidades, desastres naturales o se esté de luto por alguien recientemente fallecido), sin embargo, algunas parecen más apropiadas que otras. Una licenciatura, el final de los exámenes o de las vacaciones, o un acontecimiento familiar (boda, bautizo, comunión, etc.) son circunstancias más que propicias para celebrar una fiesta. Sin embargo, el acontecimiento por excelencia que engendra la mayoría de las fiestas es la celebración de un cumpleaños.
Para organizar una fiesta de cumpleaños, no hace falta hacerla coincidir exactamente con el día del aniversario. Lo que sí resulta conveniente es que ya haya pasado la fecha en el calendario, de modo que la excusa resulte suficientemente verosímil como para poder invitar a amigos y parientes, e incluso, provocar que traigan un regalo.
Los días en que mejor se acoge la convocatoria para un festejo son, por razones obvias, las vísperas de festivo, eminentemente, los sábados. Antes de formalizar la convocatoria, y para asegurar una mínima asistencia, hay que tener en cuenta las costumbres vacacionales de los invitados. Si se establece la fecha de celebración en vísperas de Semana Santa o de otra festividad señalada, lo más probable es que la mayoría de tus amigos se encuentren de viaje o en su segunda residencia. Y, concertarla para mediados de verano, puede acarrear un fracaso (a no ser que se celebre en un destino de veraneo).
No es conveniente montar una gala el día de la inauguración de las Olimpiadas o el de la final de la copa del mundo de fútbol si muchos de los invitados son aficionados al deporte. Del mismo modo, un espectáculo relevante en la ciudad, puede hacer tambalear el edificio de la celebración: un concierto de Michael Jackson, los tres tenores hacen un solo pase mundial, viene a jugar el Real Madrid, etc. En definitiva, hay que atar todos los cabos para cerciorarse de que puedan acudir la mayoría de los invitados (si luego, no quieren asistir, eso ya es otra cosa).
Salvo para fiestas infantiles o de personas mayores, las últimas horas de la tarde y toda la noche, sin limitaciones constituyen momentos preciosos para la organización de un festejo. La noche tiene un encanto misterioso y bohemio que invita a la desinhibición y la búsqueda de nuevas sensaciones.
La hora de comienzo, por su parte, dependerá tanto de la edad de los participantes, como de la índole de la reunión. Por lo demás, hay que tener en cuenta que la hora de convocatoria puede llevar implícitas determinadas obligaciones. En reuniones que comienzan a las ocho de la noche, los invitados tienden entender que se va a saciar su hambre con unos entremeses. Para eludir esta incómoda expectativa, se deberá retrasar la fiesta, al menos, un par de horas. Si la celebración comienza a las siete de la tarde no será entendible, por su parte, que no se sirva un tentempié mientras los invitados dan cuenta de las primeras copas.
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